Cuando Dios parece guardar silencio: confiar en Él a pesar de todo
Hay momentos en la vida en los que Dios se siente lejano.
Rezas, pero nada parece cambiar.
Crees, pero la duda se va colando poco a poco.
Esperas, pero las respuestas no llegan.
Y si somos sinceros, puede llegar a sentirse como un vacío absoluto.
Pero esta es la verdad de la que casi nadie habla:
El silencio de Dios no significa que Él esté ausente.
A veces, Dios está obrando de formas que no puedes ver. Mientras tú pides respuestas inmediatas, Él está construyendo algo más profundo: tu fe, tu paciencia, tu carácter.
Piénsalo por un momento.
Una semilla enterrada parece que no hace nada. Pero, bajo la superficie, las raíces se están formando. El crecimiento ocurre en el silencio.
Así es como Dios suele actuar.
El tiempo de espera no es tiempo perdido. Es preparación.
Quizá la puerta no se ha abierto todavía porque aún no estás listo.
Quizá el gran momento no ha llegado porque algo más grande se está alineando.
Quizá el silencio es, en realidad, protección.
La fe no es solo creer cuando todo tiene sentido.
La fe es confiar incluso cuando nada lo tiene.
Es elegir decir:
—Señor, no entiendo esta etapa, pero confío en Ti.
Porque el mismo Dios que estuvo ahí antes...
Aparecerá de nuevo.
Él no se ha olvidado de ti.
Él no te ha abandonado.
Él no llega tarde.
Ahora mismo, en la quietud, Él sigue trabajando.
Así que no te rindas.
Sigue orando.
Sigue creyendo.
Sigue confiando.
Tu historia no ha terminado.
Declaración:
Hoy elijo confiar en Dios, incluso cuando no veo lo que está haciendo. Creo que Él está obrando entre bastidores para mi bien y no perderé la fe en este tiempo de espera.
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!